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miércoles, 28 de marzo de 2012

Temas en la obra de Lovecraft


A lo largo de las historias de Lovecraft podemos descubrir que se repiten una serie de temas, como son:
-El conocimiento prohibido. Los protagonistas de sus obras siempre son conducidos a la unión de esos conocimientos disociados y, de esta manera, comienzan muchas de sus historias. Cuando esto tiene lugar, la mente del protagonista o investigador, queda destruida, en la mayoría de los casos, a causa de lo enorme del hecho que han descubierto, ya que es incapaz de poder asimilar toda esta gran cantidad de conocimientos. Y, aquellos que se cruzan con manifestaciones “más vivas” lo aquello que no entienden, acaban volviéndose locos. Y, aquellas personas que intentan emplear este nuevo conocimiento, acaban siendo condenados. En ocasiones, todo el trabajo que realizan acaba llamando la atención de seres malévolos y, en algunas ocasiones, son aniquilados por monstruos, que ellos mismo han creado.
-Las influencias de los extraterrestre, en la humanidad. Los seres de la conocida como “Los mitos de Lovecraft”, en muchas ocasiones, emplean a los propios humanos. Cthulhu, por poner un ejemplo, es venerado bajo varios nombres por diversos cultos, que hay alrededor del mundo, como pueden ser los esquimales de Groenlandia y por los practicantes de Vudú de Luisiana. Los adoradores son empleados, por el propio Lovecraft, como hilo conductor de sus historias. Incluso, en ocasiones, intervienen, de manera directa, dentro de la acción. La mayor parte de los seres de Los Mitos son muy poderosos, lo que hace que sea difícil que puedan ser derrotados por los humanos y si se conocen, de manera directa, puede provocar que la víctima se pueda volver loca.
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El trabajo de Lovecraft (III)


Lovecraft creó un mundo oscuro, el Mito de Cthulhu, un panteón formado por deidades alienígenas, de origen extraterrestre y horrorosas, que se alimentaban de los hombres, que poseían trazos de antiguos mitos o leyends. Sus historias crearon algunos de los elementos de mayor influencia, dentro del género del horror, como era el Necronomicón, el escrito secreto de Abdul Alhazred. El impacto y la fuerza, que le dio a la idea de mito, demostró que su trabajo estaba basado en mitos preexistentes y en creencias ocultistas. Su prosa se caracterízaba por ser anticuada y por emplear un vocabulario arcaico, con una ortografía en desuso, como emplear adjetivos, cuyo uso era extraño -como podían ser gibosa, ciclópeo o atávico) e intentos de transcripción, de diferentes dialectos, que eran vistos como imprecisos. En su trabajo, podemos descubrir muestras de un inglés británico, gracias a la escritura anacrónica. Tambíén, fue un autor prolífico de cartas. A lo largo de su vida escribió miles de ellas, aunque no se sabe muy bien cuantas. Incluso, L. Sprague de Camp llegó a calcular unas 100.000.
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El trabajo de Lovecraft (II)


Muchas de las pesadillas que el escritor sufrió, le sirvieron como inspiración, de manera directa, de su trabajo, y es una visión directa de su inconsciente y del simbolismo, que explicaba el gran revuelo que le rodeada y su gran popularidad. Sentía un gran aprecio por el trabajo realizado por Edgar Allan Poe, quien tuvo una gran influencia en sus primera historias, a través de una atmósfera macabra y con miedos ocultos, que acechaban en el medio de la oscuridad. Gracias al descubrimiento de las obras de Edward Plunkett, Lord Dunsany, hizo que su literatura llegara hasta un nuevo nivel, lo que hizo que su serie de fantasías cogían sitio en el mundo de los sueños. Fue, tal vez, por la influencia de Arthur Machen, con sus grandes cuentos sobre la supervivencia del mal antiguo y por sus creencias místicas, en misterios ocultos, que estaban detrás de la realidad, que ayudaron a que Lovecraft se pudiera inspirar y se encontrase, a sí mismo, a partir de 1923. Otra inspiración, en sus novelas, vino de los avances de la ciencia, como eran las áreas de la biología, geología, astronomía y física, que hacían que el ser humano parecía insignificante, impotente y que estaba condenado a sufrir un universo mecánico y materialista, ya que era un pequeño punto dentro de la gran dimensión del cosmos. Y, por supuesto, sus ideas ateas se notaban en sus obras.
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El trabajo de Lovecraft


Lovecraft logró ser sinónimo de ficción de terror. Sus escritos, sobre todo, los Mitos de Cthulhu, han influido en una gran cantidad de autores de ficción, en todo el mundo y han dejado su influencia en novelas, música, videojuegos, cómics, películas y dibujos animados. Algunos de los escritores modernos, que han reconocido haber sido influenciados por el escritor, han sido Joe R. Lansdale, Stephen King, Bentley Little, por nombrar a unos pocos. Pero, durante su época, Lovecraft era un autor “desconocido”. Muchas de sus historias fueron publicadas como Weird Tales, pero la mayor parte de sus seguidores no sabían quién era el verdadero autor. Algunos de sus escritores, que eran considerados amigos y seguidores del autor, conformaron el “Círculo de Lovecraft”, ya que empleaban elementos de las historias creadas por Lovecraft -que eran libros misteriosos, que tenían nombres inquietantes, panteones formados por dioses extraterrestres, como eran Cthulthu y Azathoth, y lugares inexistentes como eran Miskatonic y Arkham- para poder usarlos en sus propias obras, con la bendición de Lovecraft. Gracias al esfuerzo de este círculo, el nombre y las historias firmadas por Lovecraft no acabaron en el olvido. Tras la muerte del autor, el Círculo de Lovecraft siguió ayudando a que la leyenda continuase. El más importante, en esta tarea, fue August Derleth, además de ampliar y extender la visión que tenía Lovecraft, sobre la vida. Sus obras se han clasificado en tres categorías, según palabras de los críticos:
-Historias macabras (c. 1905–1920)
-Historias del Ciclo del Sueño (c. 1920–1927)
-Los Mitos de Cthulhu / Lovecraft (c. 1925–1935)
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Lovecraft, el autor del terror (X)


En sus últimas obras, nos encontramos con una mayor longitud y más complejidad, lo que hacía que fuera muy difícil la venta de las mismas, lo que hizo que tuviera que verse obligado, a causa de su situación económica, a trabajar como revisor o como escritor fantasma. También, realiza poesía y otro tipo de estilos literarios. En los últimos años de su vida, su salud estaba muy débil, a causa de su naturaleza enfermiza y por su desnutrición. Sus últimos años de vida, en sus cartas, se puede constatar las alusiones a los malestares y a sus dolencias. Con 46 años de edad, en febrero de 1937, es ingresado en el hospital Jane Brown Memorial, de Providence. Allí murió el 15 de marzo de 1937, a causa de un cáncer intestinal complicado que se conocía como enfermedad de Bright. Se enterró en el panteón de su abuelo Phillips, en el cementerio de Swan Point. Aunque no hay lápida que señale su tumba, su nombre está inscrito en una columna central.
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Lovecraft, el autor del terror (IX)


En esta nueva etapa en Providence, el escritor se ve superado por la soledad y la frustración, unido a una enorme sensación de fracaso, que le rodeaba, en su día a día. Empieza a disfrutar de largos paseos, durante la noche, que van a repercutir en su hundimiento personal y van a crear, en él, na esfera de miedos, que es casi invisible, que nunca va a ser capaz de superar, aunque, de manera paralela, inicia su momento de esplendor, como escritor, ya que escribe la mayor parte de sus obras de importancia, como son La llamada de Cthulhu (1926); En las montañas de la locura (1931) o El caso de Charles Dexter Ward, que se publicó en la revista Weird Tales. En esos años establece amistad con otros escritores jóvenes, como Donald Wandrei, August Derleth o Robert Bloch, además de empezar a mostrar preocupación por las condiciones políticas y económicas, que rodean a su país. Durante la Gran Depresión, mostró todo su apoyo a Roosevelt y se convirtió al socialismo, eso sí, moderado. Al mismo tiempo, seguía estudiando, desde filosofía, literatura o historia de la arquitectura. Sus últimos años fueron muy duros, ya que a pesar del duro trabajo y sus esfuerzos, por ser un escritor respetado, se encontró con la pobreza, de frente. La muerte de su amigo íntimo, Robert E. Woward, el 11 de junio de 1936, que se suicidó, lo dejó muy desconcertado y con una profunda tristeza.
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Lovecraft, el autor del terror (VIII)


El escritor se enamoró de la ciudad de Nueva York, pero la pareja no tardó en sufrir problemas económicos, ya que Sonia perdió su tienda de sombreros y empezó a tener problemas de salud, que eran bastante importantes. Lovecraft no era capaz de encontrar un empleo, por lo que su mujer se tuvo que ir a Cleveland, para poder buscar un nuevo trabajo y Lovercraft se marchó al barrio de Red Hook, en Brooklyn, donde inició a sentir un profundo odio por la vida de la ciudad neoyorkina. Y, es que se encontró con una realidad que no le gustaba, ya que no podía mantener un trabajo, en un lugar donde la mayor parte de la población era inmigrante, lo que hizo que entrara en un conflicto, que parecía no tener solución, ya que consideraba que tenía privilegios, por ser anglosajón y sus ideas racistas aumentaron hasta dar miedo. En el año 1926, Sonia y Lovecraft decidieron separarse, eso sí, con un divorcio amigable, donde él alegó "las grandes divergencias entre ambos y los problemas económicos" , aunque el divorcio nunca llegó a hacerse efectivo. Incluso, muchos biógrafos dicen que, detrás de su fracaso sentimental, estaba la condición de que Lovecraft fuera asexual, a pesar de que su mujer lo describió como un amante excelente y adecuado. El escrito volvió a Providence, el 17 de abril de 1927, y se fue a vivir con sus tías, a una espaciosa y marrón casa, de claro estilo victoriano.
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Lovecraft, el autor del terror (VII)


A causa de la muerte de su madre y la pérdida de la fortuna de la familia, en el año 1921, provocó que tuviera que abandonar su idea de dedicar su vida a la escritura, obligándole a tener que trabajar en pequeños empleos, que en la mayor parte de los casos era retocar los escritos, que realizaban otros autores, que tenían menos cualidades para poder escribir. Gracias a esto, conoció a los miembros de lo que él llamaba como “Círculo de Lovecraft”, entre los que nos encontramos a Clark Ashton Smith, Robert W. Howard, August Derleth, Robert Bloch o Frank Belknap Long. Para los escritores y amigos, que lo conocían, tenía una personalidad muy diferente, de la que transmitía a través de las cartas, a la que enfocaba, cuando lo tenían en persona. Era definido como una persona entusiasta, generosa, muy creativo y con una gran inteligencia... pero, también, era una persona muy racista, hasta el día en que se murió. En 1924, conoció a Sonia Greene, durante una convención de periodistas aficionados, en la ciudad de Boston, con la que se casaría. No fue una boda bien vista por su familia, ya que era siete años mayor que él, poseía ancestros judíos, que procedían de Ucranía, era comerciante y tenía una tienda de sombreros, además de ser empleada en el United Amateur Press Association. Ambos se fueron a vivir al municipio de Brooklyn, que estaba en la ciudad de Nueva York.
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Lovecraft, el autor del terror (VI)


El escritor empieza a tener admiradores como eran Robert Bloch, Robert E. Howard -el creador de Conan el Bárbaro- o Clark Ashton Smith. Gracias a la extensión y frecuencia de sus cartas, estamos ante uno de los mejores escritores de este siglo. En 1921, tendrá que hacer frente a otro momento muy duro, como fue la muerte de su madre, tras una larga enfermedad. En ese momento, el escritor tenía 31 años de edad. Muchos expertos culpan a su madre de los extraños comportamientos del escrito y que fuera un hombre, con una existencia bastante extravagante, ya que su madre, tras la muerte de su marido, descargó sobre su hijo todas las frustraciones, que eran típicas de una familia burguesa, que estaba venida a menos, sobreprotegiéndo a su hijo, de una manera exagerada y tratándolo como si fuera lo único, que tenía en el mundo, lo que favoreció que el escritor sufriera una serie de características en su personalidad, que iban a condicionar el resto de su vida. Así, el escritor prefería tener relaciones con su entorno, que era muy cerrado, por la seguridad que ello le otorgaba, a tener relación con un entorno social, que era más amplio y desconocido, ya que no era capaz de controlar este tipo de actos, a causa de su déficit, dentro de las habilidades sociales, a causa de una deficiente educación, durante su infancia y adolescencia.
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Lovecraft, el autor del terror (V)


Lovecraft volvió a la escuela secundaria, pero abandonó la escuela, de manera definitiva, tras dos años y medio. En el año 1904, tiene lugar un hecho que le afectó, de manera muy seria, que fue el fallecimiento de su abuelo materno, cuando tenía 14 años de edad. La mala gestión de todas las propiedades y del dinero de la familia dejó a toda la familia, en una situación bastante complicada, lo que hizo que, incluso, se vieran obligados a tener que cambiar de casa. Lovecraft estaba tan afectado por todo lo anterior y por la muerte de su abuelo, que llegó a pensar en el suicidio. A causa de no poder estudiar la carrera que quería, que era astronomía, a causa de que las matemáticas no se le daban bien, provocó que él sintiera vergüenza y una gran desilusión, hasta el momento en que falleció. Aunque su manera de pensar estaba unida al racionalismo empirista, a Lovecraft le llamaba la atención la literatura imaginativa, que estaba muy influenciada por su escepticismo; vivía encerrado en el pesimismo de la sociedad y pensaba que el “pensamiento humano es el espectáculo más divertido y más desalentador de la Tierra”. Lovecraft, desde el año 1908 hasta 1913, se concentró en la poesía y en la escritura de relatos de ficción, mientras vivía como un ermitaño, sin tener relación con el mundo, con la única excepción de su madre. En aquella época se inició su enfrentamiento con un popular de la época, como era Fred Jackson.
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Lovecraft, el autor del terror (IV)


Lovecraft tenía un gran apoyo en su abuelo, que le alentaba, en todo momento, a la lectura, y esta era una de sus aficiones favoritas y no tardó mucho tiempo en descubrir la gran biblioteca de su abuelo. Entre los libros que descubrió, tenemos una versión de La Ilíada, para niños, el paganismo grecolatino y Las mil y una noches, cuando era un niño, aunque, también, sorprende que con 5 años de edad, se declaró ateo, convicción que mantuvo hasta los últimos días de su vida. Todo esto hizo que su imaginación se desarrollase, de una manera muy rápida, si se compara con el resto de los chicos, de su misma edad, lo que hizo que tuviera serios problemas, para poder adaptarse con otros niños, que eran de su misma edad. Cuando los niños querían jugar con espadas o con juegos que implicaban el físico, él prefería otro tipo de juegos, que eran más pausados e imaginativos, como podrían ser las representaciones históricas. Otro dato importante, que le marcó, a lo largo de su vida, fue que, a causa de su falta de perseverancia y de salud, no pudo ir al colegio, hasta que cumplió los ocho años de edad y sólo duró un año, en el colegio. Eso sí, durante las etapas de absentismo laboral, leía sin parar. Llegó a tener unos grandes conocimientos en química y astronomía, lo que hacía que pudiera escribir en algunas revistas, de tipo científico.
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Lovecraft, el autor del terror (III)


Desde el momento en que su padre fue incapacitado, de forma legal, y durante cinco años, estuvo ingresado en varias ocasiones, en distintos hospitales, donde falleció el 19 de julio de 1898, con el diagnóstico de sufrir paresia general, que es una fase terminal de la neurosífilis. Algunos estudiosos del escritor dicen que a Lovecraft, cuando era niño, le dijeron que el padre estaba paralizado y en estado cromatoso, durante esos años. Pero, todas estas evidencias pueden demostrar que no fue así.
Con el fallecimiento del padre de Lovecraft, la educación del niño fue completamente trabajo de su madre, sus dos tías y de su abuelo materno, que fue una figura primordial, a lo largo de toda su vida, que fue un importante empresario, que era Whipple Van Buren Phillips. Todos estos momentos de la familia vivían en la misma casa, lo que hacía que tuvieran una relación muy cercana. Lovecraft fue un niño prodigio, ya que con tan sólo dos años ya recitaba poesía, con tres leía y empezó a escribir, cuando sólo tenía entre seis y siete años de edad. Uno de los géneros que más le gustaba, desde su infancia, eran las novelas policíacas, lo que hizo que, con 13 años de edad, creara la “Agencia de detectives de Providence”. A los 15 años de edad, escribió su primera obra, La bestia en la cueva, que estaba basado en los cuentos de terror góticos. Cuando tenía 16 años de edad, ya escribía una columna de astronomía para el “Providence Tribune”.
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Lovecraft, el autor del terror (II)


Su línea, por parte de su padre, era de origen británico y Lovecraft llegó a descubrir que su apellido procede del siglo XV. A Lovecraft, desde que era pequeño, le gustaba visitar parajes extraños y que estuvieran apartados, para poder dar rienda suelta a toda su imaginación, que era desbordante. En estos lugares (que podían ser cuevas, arboledas lejos de las viviendas...) solía recrear situaciones históricas o se dejaba llevar por la observación de los pequeños detalles que, para el resto de las personas, podrían parecer inadvertidos, pero todo eso fascinaba al propio Lovecraft: le gustaba pararse a escuchar a las hadas del bosque o poder imaginar lo que podría suceder, dentro del espacio exterior. Una de las razones por las que les gustaba evadirse del mundo en el que le tocó vivir, podría ser, por las ataduras bajo las que le sometía su propia madre, que le repetía que él no debía jugar con otros niños, ya que eran de menor categoría, o diciéndole, una y otra vez, que él era muy feo y nunca llegaría a ser alguien en la vida. Un hecho que le marcó fue que, cuando tenía tres años de edad, su padre sufrió una crisis nerviosa, en una habitación de un hotel de Chicago, donde se podría encontrar alojado, por algún tipo de motivo de trabajo, y le ingresaron en el Butler Hospital, en el Centro Psiquiátrico de Providence y, desde ese momento, se le incapacitó, de manera legal, a causa de una serie de trastornos de índole neurológica.
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Lovecraft, el autor del terror


Su nombre completo era Howard Phillips Lovecraft y pasó a la historia por ser uno de los mejores escritores de novelas y relatos de terror y de ciencia ficción. Nació en Providence, en Estados Unidos, el 20 de agosto de 1890 y falleció, en el mismo lugar, el 15 de marzo de 1937. es considerado uno de los grandes innovadores, dentro de lo cuento del terror se refiere, ya que aportó una mitología, que él mismo creó -los mitos de Cthulhu, por ejemplo-, que fue desarrollado por otros autores y que, hoy en día, sigue vigente. Su obra es un clásico del terror cósmico materialista, una corriente que se suele apartar de la temática más tradicional del terror sobrenatural (donde encontramos fantasmas, satanismo...), eso sí, incorporando elementos de ciencia ficción (como pueden ser las razas alienígenas, los viajes en el tiempo, la existencia de otros tipos de dimensiones). A lo largo de su carrera, también, cultivó el ensayo, la literatura epistolar y la poesía. El escritor procedía de una familia reconocida: dentro de su línea materna, los Phillips, estaban vinculados a el “Mayflower”, ya que los antepasados de su madre llegaban hasta la llegada de George Phillips a la ciudad de Massachusetts, en el año 1630. Cuando el escritor visitó algunas de las tierras que pertenecían a sus antepasados, en la zona este del estado de Rhode Island, el nombre de Phillips era visto con cariño y con respeto.
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